domingo, 29 de noviembre de 2009

MUCHO MÁS SOBRE "LA SOMBRA"

-Era una vida terrible señor Winter...Nunca había un momento, ni siquiera el tiempo entre dos latidos de corazón, en que pudieramos sentirnos a salvo.La comida escaseaba, siempre teníamos frío y cada mañana, al despertar, lo primero que pensábamos era que tal vez había sido la última noche que pasabamos juntos...

-...La captura significaba la muerte, así de simple. Algunas veces por la noche solía echrme en la cama, incapaz de dormir, rezando para que algún bombardero británico dejase caer su carga directamente sobre nosotros y así podríamos partir todos juntos y acabar con el miedo. Yo yemblaba, rezando para moriri, y mi hermano Hansi venía y me cogía de la mano hasta que me dormía.

...-¿casadores?
-Judios como nosotros, señor Winter. Judios que trabajan para la Gestapo. Había un edificio en Irasniche Strase, uno de esos horribles edificios de piedra gris que tanto le gustan a los alemanes.

Simon Winter la conocía de saludarse con la cabeza y eludir las conversaciones demasiado prolongadas que in variablemente se centraban en alguna queja sobre la ciudad, el calor, los adolecentes y la música a todo volumen, sobre su hijo que no la llamaba con la suficiente frecuencia, sobre hacerse viejo, sobre sobrevivir a su marido, todo lo que el preferiria evitar...

... Avanzó hacía las luces, con una serie de imágenes pesadillescas agolpándose en su mente."Ha habido un incendio. Un asalto. Un ataque al corazón.Un accidente..."Con cada posibilidad que se planteaba, su paso se aceleraba, por lo cuanto alcanzó la cinta amarilla policial...
...No dejaria que en su mente se formasen las palabras que más temía:"Un asesinato"

...Winter no supo que responder. Pensó que a veces el mundo parece acumular una horrible gama de dolor y sufrimiento y soltarla injustamente, de forma desigual, directamente en el corazón de los desafortunados.

...La Sombra está en todas partes, señor Winter. Mi padre lo imaginaba en todas partes.
Simon se hundió en el asiento. Estaba en el salón de sus casa, sentado en su raído sofá con un bloc de papel y varios lápices en la mesilla y de repente se sintió ridículo.

-Es extraño, señor Winter, odiar a alguien a quien amas por hacerse algo a si mismo. Sientes muchas cosas contradictorias...




No hay comentarios:

Publicar un comentario